¿Por qué es importante la autonomía en los niños?

El desarrollo de la autonomía nos permite:  el buen desarrollo de sus relaciones y de su identidad. El que el propio niño pueda resolver por si mismo “conflictos” les ayudará a ser adultos capaces de enfrentarse a diversas problemáticas. Esto forma la base para que los peques tengan buenas relaciones con los demás y sepan desenvolverse en diferentes situaciones sociales. Serán capaces de identificar momentos que les resulten incómodos o que les hacen sentir frustrados de una forma más clara y sencilla.

Por otro lado, ser autónomos también les permite conocerse mejor a sí mismos. Crear su propia identidad y ser conscientes de ellos como ente independiente. Explicando esto, los bebés se sienten muy unidos a las mamás durante los primeros meses. No tienen consciencia de sí mismos como persona única.

Los beneficios de la autonomía en los niños son numerosos. Aunque has de tener paciencia, ya que puede que tarden en manifestarse. Sin embargo, te presentamos algunos:

  • Entendimiento de las normas. Dejándoles autonomía les fomentamos el aprendizaje de diversas normas y su comprensión. Como hemos dicho anteriormente, no se trata de dejar al niño completamente desprotegido.
  • Les damos libertad. En contraposición, el peque es mucho más libre de hacer diferentes actividades sin la constante supervisión de un adulto. Por supuesto, no hablamos de bebés de pocos meses.
  • Mejora de la autoestima. Saber que confiamos en ellos para que tomen ciertas decisiones les ayuda a fomentar la autoestima y confianza en sí mismos. Les hace ver que son capaces.

Para finalizar, te damos algunos consejos para trabajar y fomentar la independencia en niños:

  • Establece horarios. Tener marcadas las horas a las que debe realizar cada tarea le ayudará a recordarlo más fácilmente y a acostumbrarse a las normas. Puedes hacerte valer de cuentos e historias para enseñarle cómo sus personajes favoritos también se adaptan a rutinas y horarios.
  • Elógialo siempre. Aunque al principio no lo haga 100% bien, que vea valorado su esfuerzo y trabajo es importante para que quiera seguir intentándolo.
  • Sigue un proceso. Incúlcale los hábitos de uno en uno o en pequeños grupos. De esta manera el desarrollo será más efectivo y menos confuso para el niño.
  • Deja que lo haga solo. Puedes ponerle ejemplos, hacerlo tú primero para que te vea, pero no lo hagas por él. Aunque le cueste mucho, no tienes que desesperar y terminar haciéndolo tú. Deja que aprenda de sus propios errores y que sienta la satisfacción de haberlo conseguido.
  • Respeta su ritmo. No todos los niños tienen el mismo ritmo de aprendizaje. Por lo tanto, adapta el procedimiento a tu peque para que no se sienta excesivamente frustrado.

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